lunes, mayo 09, 2011

Exige a los candidatos una clara definición sobre el aborto




Mons. Arancedo presidio la porcesión al Santuario de Guadalupe (Foto: Javier Escobar/Diario UNO)

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que “la vida humana no es una idea que podamos considerar abstractamente, ella existe en cada hombre concreto. No estamos ante una idea más, sino ante una realidad que es única y personal. Hablar de la dignidad de la vida humana significa hablar de la dignidad de todo hombre y a lo largo de toda su vida. Es la ciencia la que nos dice que esta vida ya existe desde el embrión, es decir, que desde la concepción estamos ante la realidad de un nuevo ser con su propia identidad”.

     “Este hecho, que marca el inicio de una vida, nos compromete a lo largo de toda su historia, principalmente desde el embarazo, pero también en su nacimiento, educación y desarrollo integral. No defendemos ideas, defendemos la dignidad concreta de todo ser humano”, subrayó.

     El prelado santafesino hizo estas reflexiones en el marco de la misa por la 112ª Peregrinación Arquidiocesana a Guadalupe, que llevó por lema “Madre, danos fuerza para amar y servir a la vida” y reunió a una multitud de devotos que pidió y agradeció a la Virgen.

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     “Los ataques que sufre la vida se presentan en momentos de especial fragilidad, pienso en el tiempo del embarazo con el peligro del aborto, consecuencia de una mentalidad que ha perdido el sentido de su gravedad moral y cultural. Parecería que la vida del otro ha dejado de ser un límite a mi libertad. ¡A cuánto niños hoy se le impide nacer! Hay una crisis en el modo de vivir la exigencia de los valores, que va debilitando el sentido de responsabilidad social y política”, advirtió.

     Y precisó: “Pienso en una niñez que crece sin referencias que la contenga, ni ejemplaridad que la anime; víctimas, en algunos casos, de la marginalidad. Pienso en la vida de los jóvenes frente al ataque de la droga que avanza con la complicidad del silencio y la impotencia de la autoridad. Pienso en el tema de la inseguridad que se vive, donde el paso del robo a la muerte se convierte en algo común”.     El arzobispo insistió en que “estamos ante signos de una sociedad enferma que debemos asumir y de la que somos parte; no podemos ser espectadores que comentamos la realidad, sino comprometernos con los valores y la docencia de una cultura de la vida”, y aseguró que “es la vida humana la que ha perdido valor”.

     Ante esto, monseñor Arancedo alentó a pedirle a “nuestra Madre en Guadalupe, ‘danos fuerza para amar y servir a la vida’. En primer lugar para amar a la vida como un don que poseemos y poseen nuestros hermanos, del que estamos agradecidos y nos sentimos responsables de su cuidado. El amor debe hacerse servicio a la vida”.

      Y aprovechó la oportunidad para pedirles a los diversos candidatos políticos en este año electoral que “presten una especial atención al tema de la vida en todo su desarrollo, y no tengan miedo en defender la vida desde la misma concepción. La defensa de la vida es una causa que necesita claridad y compromiso”.
     “La importancia de este tema no admite ambigüedades, requiere de una clara definición que tutele el valor de toda vida humana. No es coherente con su fe un cristiano, o un político cristiano, que apoye el aborto. Esto venimos a hacerlo oración y compromiso a los pies de nuestra Madre en Guadalupe: Madre, le decimos, danos fuerza para amar y servir a la vida”, concluyó.
Texto completo de la homilía
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